ChauriJorge Herrera
Jorge Herrera
17 May 2017

Día 2: Anochecer (Parte 1)

El terror es el género literario, cinematográficos y de historias cómicas favorito de mi hermano mayor y es de el de quien me gustaría hablar el día de hoy -si es que el me lo permite- siendo alguien que vivía sin miedos y le gustaba la aventura, siento que ese fue su mayor error en su vida llena de locuras y acciones hechas por el afán de buscar la adrenalina suficiente que le gustaba sentir.

Lamentablemente esa fue su perdición, no me gusta recordar lo que ha sucedido en aquellos días, ya han pasado más de dos años y todavía sigue sin ser fácil el poder escribir mi punto de vista sobre aquella noche, todavía lo recuerdo como si fuera ayer.

– La oscuridad era lo suficientemente densa como para evitar que uno pudiera ver su propia mano a cincuenta centímetros de distancia de los ojos, el clima se pone más tenso conforme los minutos pasan. La ansiedad se siente en el ambiente, tanto que es factible poder cortarla con unas tijeras sin punta para niños.

El detenerse y retroceder ya no era factible, así que continuamos caminando uno detrás de otro en fila india, mi hermano iba en primer lugar encabezando la caravana mientras portaba su cámara para deporte extremo, su intención era grabar todo lo que ocurría en aquella excursión, enseguida iba su mejor amigo, la verdad yo no lo conocía bien, pero si estaba de acuerdo con mi hermano que él era la persona adecuada para acompañarnos, sus dos metros con tres centímetros de altura y su obsesión diaria de ir al gimnasio le otorgaron un imponente físico capaz de auxiliarnos en caso que las cosas se complicaran.

Y al final de la fila me encontraba yo, un enclenque niño de doce años en aquel entonces, las piernas me temblaban sin poder controlarlas, la linterna que me dieron en la mano era incapaz de mantenerla quieta y firme en una misma dirección, el miedo recorría desde la uña más pequeña de mis pies hasta el cabello más largo que se sujetaba firmemente a mi cabeza para evitar salir corriendo.

Creo que debimos de haber llevado más linternas, la oscuridad no nos permitía avanzar con más rapidez y el caminar lento solo provocaba que el miedo se apoderara de con mayor fuerza, volteaba constantemente a ver cada habitación que pasábamos para ver su contenido y asegurarme que no había nada sobrenatural o nada natural que nos pudiera hacer daño. Ahora que lo pienso, eso lo hacía solo para tranquilizarme y evitar gritar mientras hacía mutis a la derecha, todo iba bien hasta que…

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